Anthropic acelera sus movimientos previos a la salida a bolsa: compra a Decart por 6.000 millones y prepara la mayor IPO de la historia

Anthropic acelera sus movimientos previos a la salida a bolsa: compra a Decart por 6.000 millones y prepara la mayor IPO de la historia

Agosto de 2026 se está convirtiendo en uno de los meses más frenéticos en la corta pero intensa historia de Anthropic. En apenas diez días, la empresa creadora de Claude ha confirmado que está montando un equipo propio para diseñar chips de inteligencia artificial, ha cerrado un contrato de cómputo por 10.000 millones de dólares con una infraestructura respaldada por Nvidia, y ahora negocia la que sería su mayor adquisición hasta la fecha: la compra de la startup israelí Decart por unos 6.000 millones de dólares. Todo esto ocurre mientras la compañía ultima los detalles de una salida a bolsa que sus propios inversores esperan que rompa récords históricos, con una valoración que podría superar los 2 billones de dólares.

No es casualidad que todas estas piezas se muevan a la vez. Cuanto más cerca está una empresa de debutar en el mercado bursátil, más orden necesita poner en su estructura de costes, en su cadena de suministro y en su relato de crecimiento ante los futuros accionistas. Y en el caso de Anthropic, ese orden pasa, sobre todo, por una sola palabra: cómputo. En este artículo repasamos qué está comprando Anthropic, por qué lo está haciendo justo ahora, qué papel juega Nvidia en toda esta estrategia y qué nos dice este frenesí de operaciones sobre el estado real de la carrera por la inteligencia artificial de cara a finales de 2026.

La operación que lo desató todo: Decart por 6.000 millones de dólares

Según reveló Bloomberg y confirmaron después varios medios financieros, Anthropic mantiene conversaciones para adquirir Decart AI, una startup israelí fundada en 2023 por los hermanos Dean y Orian Leitersdorf junto a Moshe Shalev, todos ellos veteranos de la Unidad 8200, la división de inteligencia de señales y ciberseguridad del ejército israelí. El acuerdo, que todavía no se ha cerrado y podría no llegar a materializarse, rondaría los 6.000 millones de dólares, una cifra que supondría una prima de aproximadamente el 50% sobre la valoración de casi 4.000 millones que la propia Decart alcanzó apenas en mayo, durante una ronda de financiación de 300 millones liderada por Radical Ventures y en la que participaron, entre otros, Sequoia Capital, Benchmark y el propio fabricante de chips Nvidia.

¿Qué hace exactamente Decart? La compañía se dedica a dos cosas que, a primera vista, parecen distintas pero que en la práctica están profundamente conectadas: por un lado, desarrolla software capaz de optimizar el funcionamiento de los chips para reducir el coste de entrenar y operar modelos de inteligencia artificial; por otro, construye los llamados "modelos de mundo", sistemas entrenados para simular el comportamiento del entorno físico. Su producto más conocido en el terreno comercial, Lucy, procesa vídeo en tiempo real para mostrar a los usuarios cómo les quedaría una prenda o un accesorio, una aplicación pensada para el comercio electrónico de moda. Si el acuerdo se cierra, el equipo de Decart pasaría a integrarse en la división de inferencia y rendimiento de Anthropic, la unidad encargada de que los modelos como Claude respondan más rápido y consuman menos recursos por cada consulta.

Lo relevante aquí no es tanto el producto de cara al consumidor, sino la tecnología de fondo: exprimir cada chip disponible para sacarle más rendimiento sin necesidad de comprar más hardware. En un contexto donde la demanda de Claude está creciendo mucho más rápido de lo que Anthropic puede ampliar su infraestructura, esa capacidad de "hacer más con lo mismo" vale, literalmente, miles de millones de dólares.

Una pieza más de un rompecabezas mayor: hacia el chip propio

La posible compra de Decart no llega aislada. Apenas ocho días antes, el 5 de agosto, Anthropic confirmó que estaba formando un equipo interno dedicado al diseño de chips personalizados para Claude, después de que Reuters adelantara la noticia en abril. La compañía busca contratar ingenieros con experiencia tanto en hardware como en software, capaces de trabajar en el diseño conjunto de chips y modelos, con el objetivo declarado de que Claude funcione más rápido y de forma más eficiente a la escala que exigen sus clientes.

Anthropic ha sido cuidadosa al enmarcar este movimiento: insiste en que el chip propio es solo "el último paso" de una estrategia multichip, y que seguirá dependiendo de una combinación de proveedores externos como Amazon Web Services, Google, Nvidia y AMD. No ha ofrecido, eso sí, ningún calendario concreto ni ha aclarado si fabricará el chip por su cuenta. Según estimaciones del sector recogidas por Reuters, diseñar y validar un chip de inteligencia artificial avanzado puede costar alrededor de 500 millones de dólares, una cifra que explica por qué, hasta ahora, este tipo de proyectos había quedado casi en exclusiva en manos de las grandes tecnológicas con balances mucho más robustos.

Puesto en conjunto, el mensaje es bastante claro: Anthropic ya no quiere depender únicamente de comprar capacidad de cómputo a terceros. Quiere, en la medida de lo posible, empezar a controlar también el diseño del hardware sobre el que corre Claude, y una adquisición como la de Decart —centrada precisamente en optimizar chips ajenos— encajaría como una vía más rápida y barata de acumular ese conocimiento que desarrollarlo desde cero.

Nvidia, de inversor a arquitecto de la estrategia de cómputo de Anthropic

Aquí aparece uno de los matices más interesantes, y también más incómodos, de toda esta historia: buena parte del dinero y la infraestructura que está permitiendo a Anthropic moverse hacia la independencia tecnológica procede, precisamente, de Nvidia, la empresa cuyos chips domina hoy el mercado de la inteligencia artificial. En noviembre de 2025, Nvidia se comprometió a invertir hasta 10.000 millones de dólares en Anthropic como parte de una alianza estratégica en la que Microsoft aportó otros 5.000 millones y en la que Anthropic, a cambio, se comprometió a contratar 30.000 millones de dólares en capacidad de nube de Azure. Ese mismo acuerdo incluyó, por primera vez, una colaboración técnica directa entre Nvidia y Anthropic para optimizar tanto los modelos de Claude como la propia arquitectura de los chips de Nvidia pensando en las cargas de trabajo de Anthropic.

La relación no se ha quedado ahí. A principios de agosto, Anthropic firmó un contrato de cómputo valorado en 10.000 millones de dólares con Volta Infra Holdings, una startup de infraestructura de apenas unos meses de vida pero respaldada por el propio Nvidia. A esto se suman otros movimientos recientes en la misma dirección: un contrato de arrendamiento de veinte años y 19.000 millones de dólares con la minera de bitcoin TeraWulf para un campus de inteligencia artificial en Kentucky, conversaciones con Meta para arrendar hasta 10.000 millones de dólares en capacidad de cómputo durante dos años, y un proyecto de 15.000 millones para un campus de centros de datos en Hubbard, Texas, respaldado por Google, que además se comprometió en abril a invertir hasta 40.000 millones de dólares en Anthropic.

El resumen de todo este movimiento de piezas lo expresó con precisión Axios al analizar la posible compra de Decart: Anthropic se está acercando, poco a poco, a parecerse más a un competidor de Nvidia que a un simple cliente, y además lo está haciendo, en parte, con el propio dinero de Nvidia. Es una dinámica que ya se ha bautizado en la industria como "inversión circular": los grandes fabricantes de chips invierten en las empresas de inteligencia artificial que después usan ese capital, entre otras cosas, para comprar más chips o para construir alternativas que, a largo plazo, podrían necesitar menos chips ajenos. Nvidia ha defendido esta estrategia en público; su consejero delegado, Jensen Huang, ha explicado en distintas ocasiones que la compañía intenta respaldar a la mayor cantidad posible de laboratorios de IA en lugar de apostar por un único ganador.

Rumbo a la mayor salida a bolsa de la historia

Todo este despliegue de adquisiciones, contratos de cómputo y equipos de ingeniería tiene un horizonte temporal muy concreto: la salida a bolsa de Anthropic, prevista para octubre de 2026. La compañía presentó su solicitud confidencial de registro (el llamado formulario S-1) ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos a principios de junio, y desde entonces se encuentra en el periodo de silencio previo a la cotización.

Según seis inversores de Anthropic consultados por el Financial Times, la compañía podría buscar una valoración de al menos 2 billones de dólares en su debut bursátil, una cifra que superaría ampliamente los 1,77 billones con los que SpaceX salió a bolsa en junio y que convertiría a Anthropic en la mayor oferta pública inicial de la historia. Ese cálculo se apoya en el ritmo de crecimiento de sus ingresos: la compañía cerró mayo con una facturación anualizada de unos 47.000 millones de dólares, una cifra que sus inversores esperan que se sitúe entre 100.000 y 120.000 millones para finales de año, lo que implicaría un crecimiento superior al 800% en apenas doce meses. Uno de los inversores citados por el Financial Times llegó a plantear que, con ese ritmo de expansión, incluso un múltiplo conservador de treinta veces ingresos —bajo para el sector— situaría a la compañía en torno a los 3 billones de dólares.

Conviene aclarar que se trata, por ahora, de estimaciones de los propios inversores, y no de una cifra fijada internamente por los directivos de Anthropic, que según el mismo reportaje no habrían definido todavía un objetivo de valoración concreto ni siquiera en conversaciones privadas. También merece un matiz de cautela: firmas de análisis independientes como IDC calculan los ingresos anualizados actuales de la compañía en una horquilla más moderada, entre 40.000 y 50.000 millones de dólares, con las suscripciones de consumidores particulares aportando menos de 2.000 millones del total, lo que sugiere que el grueso del negocio sigue viniendo de clientes empresariales y no del público general.

Los riesgos que empañan el relato de crecimiento

No todo en el camino hacia la IPO ha sido viento a favor. Anthropic mantiene un litigio abierto con el Departamento de Defensa de Estados Unidos, que ha llegado a calificar a la compañía como un "riesgo para la cadena de suministro" en el contexto de una disputa con la Administración Trump sobre el uso de Claude en aplicaciones militares. En junio, además, una medida de control de exportaciones del Departamento de Comercio obligó a Anthropic a suspender temporalmente el acceso desde el exterior a sus modelos más avanzados, Claude Fable 5 y Claude Mythos 5, antes de que las restricciones se levantaran a finales de ese mismo mes.

A esto se suma la presión de precios que ejercen los modelos chinos de código abierto, capaces de ofrecer un rendimiento competitivo a una fracción del coste de los modelos occidentales, y que según datos de la firma de análisis Artificial Analysis han contribuido a que el modelo más avanzado de Anthropic tenga un precio más de dos veces y media superior al del producto insignia de OpenAI. Algunos reportajes también apuntan a una desaceleración puntual del crecimiento de ingresos durante el mes de junio, coincidiendo precisamente con las restricciones de exportación mencionadas más arriba. Ninguno de estos factores parece, por ahora, suficiente para descarrilar los planes de salida a bolsa, pero sí son recordatorios de que el camino hacia una valoración récord no está exento de obstáculos regulatorios, geopolíticos y competitivos.

Qué significa este frenesí de operaciones para el resto de la industria

Visto en conjunto, el patrón que dibuja Anthropic en las últimas semanas se parece cada vez más al que siguieron otras grandes tecnológicas en la etapa previa a convertirse en gigantes cotizados: comprar capacidades que resultan más rápidas y baratas de adquirir que de construir desde cero, asegurar contratos de infraestructura a largo plazo con múltiples proveedores para no depender de uno solo, y limar cualquier flanco débil en la narrativa de crecimiento antes de someterse al escrutinio trimestral de los mercados públicos. La posible compra de Decart, de confirmarse, sería ya la quinta adquisición de Anthropic en lo que va de año, una cadencia que resulta llamativa para una compañía que, según ha reconocido la propia prensa financiera, rara vez había recurrido a grandes operaciones corporativas hasta ahora.

Para el resto del ecosistema de inteligencia artificial, este movimiento envía una señal doble. Por un lado, confirma que el acceso al cómputo —y no solo a los mejores algoritmos— sigue siendo el cuello de botella central de la industria, hasta el punto de que laboratorios de inteligencia artificial como Anthropic empiezan a comportarse, en la práctica, como empresas de infraestructura. Por otro, refuerza la idea de que la frontera entre "cliente" y "competidor" de Nvidia se está volviendo cada vez más difusa: el mismo fabricante de chips que sostiene con su hardware a Anthropic, OpenAI o xAI es también, cada vez más, uno de sus principales inversores, lo que añade una capa extra de interdependencia financiera a una industria que ya de por sí mueve cifras difíciles de comparar con cualquier otro sector económico.

Conclusión

La posible compra de Decart por 6.000 millones de dólares no es, en sí misma, la noticia más grande que ha protagonizado Anthropic este verano, pero funciona como una especie de resumen perfecto de hacia dónde se dirige la compañía en su recta final antes de salir a bolsa: más control sobre el cómputo, más diversificación de proveedores, más apuestas por tecnología que reduzca costes, y todo ello financiado, en buena medida, por los mismos gigantes tecnológicos —Nvidia y Microsoft a la cabeza— con los que Anthropic mantiene una relación cada vez más entrelazada de cliente, socio e, incipientemente, competidor. Si los seis inversores citados por el Financial Times están en lo cierto, octubre podría traer consigo la mayor oferta pública inicial de la historia bursátil. Y si algo ha demostrado esta industria en los últimos dos años, es que ese tipo de previsiones, para bien o para mal, rara vez se quedan cortas.

Preguntas frecuentes sobre la operación de Anthropic y Decart

¿Qué es Decart y por qué le interesa a Anthropic? Decart es una startup israelí fundada en 2023 que desarrolla software para optimizar el rendimiento de los chips de inteligencia artificial y "modelos de mundo" capaces de simular el entorno físico. Anthropic estaría interesada en su tecnología para reducir los costes de cómputo de Claude.

¿Cuánto pagaría Anthropic por Decart? Según Bloomberg, la operación rondaría los 6.000 millones de dólares, lo que supondría una prima de alrededor del 50% sobre la valoración de casi 4.000 millones que Decart alcanzó en mayo de 2026.

¿Se ha cerrado ya el acuerdo? No. Las conversaciones seguían en curso en el momento de escribir este artículo y, según las fuentes consultadas por Bloomberg, el acuerdo todavía podría no llegar a materializarse.

¿Por qué está Anthropic diseñando sus propios chips? La compañía busca reducir su dependencia de proveedores externos y controlar mejor los costes de cómputo ante una demanda de Claude que crece más rápido de lo que puede ampliar su infraestructura, aunque ha aclarado que seguirá usando también chips de Amazon, Google, Nvidia y AMD.

¿Cuándo saldrá Anthropic a bolsa? Los planes apuntan a octubre de 2026. La compañía presentó su solicitud confidencial ante la SEC en junio y se encuentra en periodo de silencio previo a la cotización.

¿Cuánto podría valer Anthropic en su salida a bolsa? Según seis inversores consultados por el Financial Times, la valoración podría superar los 2 billones de dólares, lo que la convertiría en la mayor oferta pública inicial de la historia, por delante de SpaceX.

¿Qué papel juega Nvidia en todo esto? Nvidia es a la vez proveedor de chips, socio tecnológico e inversor de Anthropic, con un compromiso de hasta 10.000 millones de dólares anunciado en noviembre de 2025. Parte de la infraestructura de cómputo que usa Anthropic, como el contrato con Volta Infra, está respaldada por el propio Nvidia.

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